Muchos nos aventuraríamos a dar una definición basada en los objetivos propios de la gestión de proyectos y las responsabilidades que recaerían sobre este rol, pero a mi parecer es bastante más didáctico comenzar diciendo que NO debería ser un gestor proyecto.
Pues eso, un gestor de proyectos NO debería:
- Ser un despachador de correo (o un brown dispatcher) Alguien que se ocupa simplemente de reenviar las peticiones del cliente al equipo de trabajo sin ningún tipo de intervención.
- Ser un generador de problemas. Una persona que no identifica las prioridades del proyecto o que no detecta los problemas o riesgos reales del proyecto o que aporta problemas de su propia cosecha.
- Ser un filtro paso de baja. O alguien que oculta información, ya sea al cliente o al resto del equipo de proyecto.
- Utilizar las herramientas como un fin en sí mismas. Dedicar su trabajo a generar informes, gráficas y documentos sin preocuparse del fin o el contenido de los mismos.
- Acaparar todas las responsabilidades o funciones dentro del proyecto. ¿O a caso el arquitecto, diseña edificios, pone ladrillos, encofra, echa perlita, te pone la grifería y gestiona la calidad de sus propios trabajos?
- Asentir las peticiones de los clientes sin cuestionarlas ni valorarlas.
Estos son sólo algunos ejemplos, seguramente podréis enumerar muchas más cualidades de un mal gestor, pero como no es mi objetivo hurgar más en la yaga, y además resulta ser un buen momento para hacer un descanso. Próximamente la secuela…
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