Exitos y fracasos

No hace mucho, un compañero de trabajo hacía hincapié en la necesidad de analizar cada uno de nuestros éxitos o fracasos con el objetivo de comprender cómo se ha llegado a una determinada situación, para intentar reproducirla o evitarla en un futuro. Tiene toda la lógica del mundo ¿verdad? Pues resulta curioso ver cómo volvemos a equivocarnos, una y otra vez en los mismos problemas…

Os invito a analizar el porqué de las distintas situaciones y cómo habéis llegado hasta ellas, intentad verlas desde otra perspectiva y veréis mucho más de lo que inicialmente visteis, os daréis cuenta de detalles que despreciasteis, y sobre todo, ganaréis experiencia y no dejéis que esta sea sólo un número en vuestro currículum.

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Trabajar tanto tiene delito…

Tras una larga semana de trabajo, hoy creí merecerme un homenaje.

Al terminar hoy de trabajar, a eso de las 17:00 horas, decidí irme a almorzar a un McDonalds y darme un señor homenaje. Pues nada, ahí iba yo, con mis barbas de 5 días, las ojeras asociadas a una ardua semana de trabajo y mi mochila, dispuesto a devorar una hamburguesa con sus patatas deluxe tamaño gigante. Media hora más tarde…  objetivo cumplido!! Pero al salir del establecimiento, aún con una servilleta en la mano, me esperaba una ingrata sorpresa… Un pareja de la policía nacional me persiguió y retuvo en pleno centro de Sevilla por presunto “fumeta” (debe ser gravísimo fumarse un canuto en la vía pública), y no me extraña, ¡vaya pintas que llevaba!, malos pelos, barbas de varios días, ojeras, camiseta negra, papeles raros en las manos… Tras un gran mal rato  (durante el cuál todo el mundo me miraba como un delincuente) todo se solucionó cuando apareció casualmente otro personaje fumándose un canuto que coincidía con mi descripción… A partir de ese momento todo fueron disculpas por parte de la policía, pero el mal rato no hay quien me lo quite.

Moraleja: Trabajar tanto, tiene delito (y ser un poco “dejao” también ;)).